Como consecuencia de las riadas del año 1962, se procedió a la canalización del río
en la zona baja de la cuenca. Si bien, la canalización resolvió suficientemente el
problema de las inundaciones, inició el camino hacia la degradación actual del río. La canalización es una obra dura, una barrera que destruye las riberas y provoca que el río
acabe convertido en un gran colector descubierto, con la pérdida total del valor urbanístico del
espacio que ocupa.
El Besòs constituye una barrera física importante entre los núcleos urbanos situados en sus
dos márgenes, lo cual tiene un carácter fuertemente desvertebrador del territorio. Al mismo
tiempo, estos municipios, muy deficitarios en espacios verdes y zonas lúdicas para sus
ciudadanos, viven completamente de espaldas al río, por su fuerte degradación.
En los últimos años, la sensibilidad social respecto a la mejora y conservación del medio
ambiente, ha sido muy importante y cada vez es más fuerte. Esto ha llevado al interés por
la recuperación del río Besòs.
En esta línia es donde se enmarca la actuación en el tramo final del río Besòs, a fin de
convertirlo en un parque fluvial.
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